¿Cómo el plan fiscal de Trump se tragó al TLC?

On 10 noviembre, 2017, in TEMAS DE INTERES, by Jaime A.

Verdad incómoda número 1: el plan fiscal de Donald Trump tiene preferencia sobre el Tratado de Libre Comercio. Así lo han expresado ante los hombres de negocios de Estados Unidos los líderes de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, y en la Cámara de Representantes, Paul Ryan. Verdad incómoda número 2: los republicanos […]

Verdad incómoda número 1: el plan fiscal de Donald Trump tiene preferencia sobre el Tratado de Libre Comercio. Así lo han expresado ante los hombres de negocios de Estados Unidos los líderes de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, y en la Cámara de Representantes, Paul Ryan.

Verdad incómoda número 2: los republicanos han dejado claro que no se enfrentarán al presidente Trump para defender el Tratado de Libre Comercio. El enfrentamiento pondría en riesgo las campañas electorales de medio término, en las que muchos legisladores buscarán la reelección.

Verdad incómoda número 3: si no podemos contar con los republicanos para la defensa del TLCAN, mucho menos podemos hacer cuentas alegres con los demócratas. Ellos son minoría en ambas cámaras y, además, son antagonistas añejos del acuerdo comercial.

La comunidad empresarial de Estados Unidos ha empezado su trabajo de cabildeo en favor del TLC, tal y como lo anunció a mediados del mes pasado, pero sus primeros escarceos arrojan resultados decepcionantes, explica Inside US Trade, el mejor sitio especializado en comercio exterior de Estados Unidos. En diversas reuniones a puerta cerrada, los empresarios han expresado su preocupación por lo que pasaría en caso de una conclusión del acuerdo. Han puesto en la mesa argumentos económicos y de seguridad. La respuesta que han recibido de los políticos es suficiente para alimentar las dudas. Inside US Trade relata: “Ellos no se enfrentarán con el presidente por un asunto de política comercial…ni cuestionarán públicamente la posición de la Casa Blanca sobre el comercio, no lo harán porque eso podría poner en riesgo los esfuerzos para conseguir la aprobación de la reforma fiscal y alentar a sus rivales en la competencia electoral del año próximo”.

Para la clase política, el plan fiscal tiene preferencia sobre el TLCAN por una razón: la reforma tributaria es más rentable que el tratado comercial. Defender públicamente el TLCAN no dará votos más que en algunos estados directamente beneficiados por el comercio con México. Y esos votos no son seguros. Hay que tomar en cuenta que los estados que exportan más a México votaron por Trump. El votante promedio de las grandes regiones agrícolas simpatiza con la agenda del presidente, incluyendo postulados de hostilidad hacia el vecino del sur. En esos lugares, comenzó tarde el esfuerzo de promoción de México y el TLCAN.

Tomando en cuenta lo anterior, ¿qué podemos esperar de las negociaciones? Lo más importante es que se rompa la inercia destructiva que se desató en la ronda “celebrada” en Washington. Los equipos negociadores podrán avanzar en las partes técnicas del acuerdo comercial, cerrar carpetas en temas donde no hay tanta controversia y esperar… a que concluyan las siete rondas o Trump haga una locura.

El plan fiscal de Donald Trump será la estrella del show económico en Estados Unidos y opacará al TLC. El problema es que la propuesta requiere cirugía reconstructiva y eso implica muchos meses de indefinición para México en materia comercial.

Verdad incómoda número 4: el plan fiscal puede dejar al TLCAN en el limbo, convertirlo en un zombi. Luego vendrán nuestras elecciones. ¿Le darán el tiro de gracia?

Fuente: Periódico EL Economista

Escrito por: Luis Miguel González

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